Faros LED: ¿Son lo suficientemente brillantes como para ser un problema?

 

Desde esta perspectiva, los faros LED no son el problema, sino parte de la solución. Una mejor visibilidad se traduce en tiempos de reacción más rápidos, menos colisiones y una conducción más segura en general.

Pero la seguridad es una vía de doble sentido. Si la mejor visibilidad de un conductor se produce a costa de la ceguera temporal de otro, el beneficio neto se vuelve cuestionable. Incluso un deslumbramiento breve puede hacer que un conductor pierda la concentración, calcule mal la distancia o se desvíe de su carril. Para los conductores mayores o con visión sensible, el efecto puede ser aún más grave.

**Deslumbramiento: el verdadero culpable**

Cuando la gente se queja de los faros LED, no suelen referirse solo al brillo, sino al *deslumbramiento*. El deslumbramiento se produce cuando la luz entra en el ojo de una forma que reduce la visibilidad en lugar de mejorarla. Esto puede deberse a un brillo excesivo, una mala alineación del haz o un contraste pronunciado entre la luz y la oscuridad.

A menudo se critica a los faros LED por producir cortes muy bruscos entre la luz y la sombra. Si bien esto puede ser beneficioso para el conductor, puede resultar molesto para el tráfico que viene en sentido contrario, especialmente en carreteras irregulares o cuestas donde el ángulo del haz cambia constantemente.

Los faros delanteros mal orientados son otro problema importante. Incluso la mejor tecnología de iluminación se convierte en un peligro si no está correctamente alineada. Un faro LED ligeramente desalineado puede incidir directamente en los ojos de otro conductor, creando la impresión de luces altas cuando no se utilizan.

**Un coro creciente de quejas**