1. Disminuye la producción de testosterona
Uno de los primeros efectos que se observan es una reducción en los niveles de testosterona, la hormona sexual masculina por excelencia. Esta hormona no solo influye en el deseo sexual, sino también en la energía, el estado de ánimo, la masa muscular y hasta en la capacidad de concentración. Cuando un hombre deja de tener relaciones por mucho tiempo, el cuerpo interpreta que no necesita mantener una producción tan alta de testosterona, y esto puede generar cierta fatiga, menos deseo sexual e incluso una sensación de desmotivación general.
2. Cambios en el estado de ánimo
El sexo no solo libera tensiones, también libera endorfinas y dopamina, las hormonas del bienestar y la felicidad. La falta de actividad sexual puede hacer que los niveles de estas sustancias disminuyan, lo que se traduce en más estrés, irritabilidad o tristeza. No es raro que algunos hombres se sientan más ansiosos o de mal humor cuando no tienen relaciones durante un tiempo prolongado.
3. Se debilita el sistema inmunológico
Varios estudios han demostrado que mantener una vida sexual activa ayuda a fortalecer el sistema inmune, ya que el cuerpo libera más inmunoglobulinas, que son las defensas naturales del organismo. Cuando se deja de tener sexo, esta respuesta inmunitaria puede disminuir ligeramente, haciendo al cuerpo un poco más susceptible a resfriados o infecciones comunes.
4. Posibles problemas de erección
La función eréctil depende en gran medida de la circulación sanguínea y del flujo de oxígeno hacia los tejidos del pene. Tener relaciones sexuales o incluso erecciones espontáneas estimula esa circulación. Si pasa mucho tiempo sin actividad sexual, algunos hombres pueden notar una ligera disminución en la frecuencia o calidad de las erecciones, lo cual es reversible, pero puede generar inseguridad.
5. Menor calidad del sueño
El sexo favorece la liberación de prolactina y oxitocina, dos hormonas que ayudan al cuerpo a relajarse y dormir mejor. Por eso, después de una relación sexual, muchas personas sienten un sueño profundo y reparador. En cambio, la falta de intimidad puede afectar la calidad del descanso, provocar insomnio o hacer que el sueño sea más liviano y menos reparador.