Aunque parezca un simple detalle del día a día, la electricidad estática tiene aplicaciones prácticas. De hecho, es un campo estudiado en diferentes disciplinas científicas y tecnológicas. El mismo principio que genera un chispazo entre personas es utilizado en la industria textil o en la fabricación de impresoras láser, donde las cargas eléctricas permiten fijar tintas o adherir materiales.
En resumen, cuando una persona transmite una pequeña corriente eléctrica a otra, no se trata de algo misterioso ni peligroso, sino de un fenómeno natural en el que los electrones se desplazan para equilibrar cargas. Las condiciones del ambiente, la ropa, los materiales y las características individuales son los principales responsables de que esa descarga se sienta con más o menos intensidad.
La próxima vez que experimentes ese chispazo al dar la mano o al tocar un objeto metálico, recuerda que se trata de un proceso natural de la física y que, en la gran mayoría de los casos, no implica ningún tipo de riesgo. Más bien, es un recordatorio curioso de cómo las leyes de la electricidad forman parte de la vida cotidiana, incluso en los gestos más simples.