¿Cuál es la duración ideal para una siesta exitosa?
Todo es cuestión de tiempo. Lo ideal es entre 10 y 30 minutos. Si te quedas menos, recibirás un subidón de energía inmediato. Si te quedas más, corres el riesgo de sentirte un poco aturdido al despertar. ¿El mejor momento? Entre la 1 p. m. y las 3 p. m., cuando el estado de alerta disminuye naturalmente.
Un pequeño consejo: configure una alarma suave para evitar exceder el tiempo asignado.
Establezca una rutina sencilla y agradable
No necesitas una cama perfecta ni silencio absoluto. Un sillón cómodo, una iluminación tenue, el teléfono en silencio... y listo. Lo importante es repetir este ritual con regularidad, sin presiones.
En tan solo unos días, es posible que notes que tu energía, tu estado de ánimo y tu concentración mejoran de forma natural.
Permitirse una siesta es, en definitiva, darse un momento sólo para uno mismo, para avanzar con más serenidad y saborear cada día con la mente más ligera.
