Por qué aparece la resaca y qué sucede realmente en el cuerpo

El descanso nocturno también se ve afectado. Aunque muchas personas creen dormir profundamente después de beber, el alcohol altera las etapas del sueño, sobre todo las más reparadoras. Esto provoca despertares frecuentes, una calidad de descanso reducida y una mañana siguiente marcada por cansancioirritabilidad y una clara “niebla mental” que dificulta pensar con claridad.

Otro punto clave son los cambios en el cerebro y en los niveles de glucosa. El alcohol interfiere en neurotransmisores relacionados con la estabilidad emocional y la concentración, lo que explica episodios de ansiedad, sensibilidad exagerada a la luz o al ruido y el famoso estado de “cruda moral”, donde predominan el mal humor y cierta incomodidad emocional. A esto se suma la posibilidad de sufrir descensos en la glucosa, lo que desencadena tembloressudoración y una marcada debilidad.

No todas las bebidas alcohólicas tienen el mismo impacto. Las opciones más oscuras, como el whisky, el ron añejo o el vino tinto, contienen cantidades más elevadas de sustancias llamadas congéneres, las cuales intensifican la dureza de la resaca. También influyen factores como haber dormido poco, no haber comido adecuadamente o presentar ya un estado de deshidratación, condiciones que amplifican los síntomas y prolongan la recuperación.

Comprender estos mecanismos permite entender por qué la cruda se manifiesta de forma tan integral, afectando desde la energía física hasta el estado de ánimo. Aunque es un cuadro temporal, sus efectos son un recordatorio de cómo el cuerpo debe esforzarse para procesar el alcohol y volver a un equilibrio saludable.

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