Por otro lado, hay personas que experimentan algo que los científicos llaman “visión de despedida”. Esto suele ocurrir cuando alguien está a punto de morir, y consiste en ver o sentir la presencia de familiares fallecidos. Muchos pacientes afirman que esas figuras aparecen para tranquilizarlos o acompañarlos en sus últimos momentos. Para algunos médicos, esto podría ser una reacción psicológica del cerebro que intenta dar consuelo ante el miedo. Pero para quienes lo viven, la experiencia es tan real que cambia por completo su percepción de la muerte.
En resumen, aunque la ciencia aún no tiene una respuesta definitiva sobre qué ocurre después de la muerte, sí ha podido confirmar algo: morir es un proceso complejo, lleno de actividad interna, y no el cierre inmediato que durante tanto tiempo imaginamos. Nuestro cuerpo y nuestro cerebro viven sus últimos minutos con una intensidad sorprendente, y la conciencia podría estar presente por más tiempo del que creíamos.
¿Existe algo después del último suspiro? La ciencia no lo sabe. Pero los testimonios, los estudios y las experiencias compartidas por miles de personas alrededor del mundo sugieren que la muerte podría no ser tan simple como parece. Tal vez sea una transición, un cambio de estado o un viaje cuya naturaleza aún no comprendemos. Lo cierto es que sigue siendo uno de los mayores misterios de la existencia humana.
Y, aunque no haya una respuesta exacta, entender lo que ocurre antes, durante y después de ese proceso puede ayudarnos a perderle un poco de miedo y a valorar más la vida mientras la tenemos.