Hablar de la muerte no es sencillo. Para muchos es un tema incómodo, inquietante y hasta misterioso. Sin embargo, es algo que tarde o temprano todos afrontamos, ya sea por la pérdida de un ser querido o por la simple curiosidad de entender qué pasa cuando nuestro cuerpo deja de funcionar. Aunque la ciencia no puede responderlo todo, algunos estudios han revelado datos sorprendentes que parecen sacados de una película, pero que tienen bases reales.
Curiosamente, la muerte no es un “apagón” instantáneo, como solemos imaginar. Todo lo contrario: el cuerpo pasa por un proceso mucho más complejo y organizado de lo que pensamos. Y ese proceso ha captado la atención de investigadores en diferentes partes del mundo, que han tratado de descifrar qué sucede en esos minutos críticos en los que la vida y la muerte se cruzan.
Para empezar, los científicos han descubierto que, justo después de que el corazón deja de latir, el cerebro no se apaga de inmediato. Durante mucho tiempo se creyó que la falta de oxígeno lo paralizaba al instante, pero estudios recientes han demostrado que el cerebro sigue activo por unos segundos e incluso minutos, dependiendo de las condiciones. Esto significa que, por un breve momento, la persona todavía podría tener cierto nivel de conciencia, aunque no sea capaz de reaccionar físicamente. Esa idea, que puede sonar aterradora o fascinante, ha abierto la puerta a nuevas teorías sobre qué experimentan las personas en ese instante.