La charla, que superó la hora de duración, se desarrolló en un estilo que el propio Maduro definió como “pod-car”, una adaptación local del formato conocido como carpool, popularizado en la televisión internacional. “Empezando desde el Palacio de Miraflores este pod-car”, expresó el líder chavista al iniciar el recorrido, estableciendo un paralelismo con el universo de los podcasts y apostando a una estética más cercana y relajada.
Durante el trayecto, Maduro se mostró sonriente, tomó café y dialogó con Ramonet sobre economía, política internacional, medios de comunicación y la situación interna del país. El entrevistador recordó que el primer encuentro de Año Nuevo entre ambos se había realizado el 1° de enero de 2017, consolidando una tradición mediática que se repite cada año por la televisión oficial. Esta vez, sin embargo, el formato rompió con el esquema clásico de estudio y buscó una narrativa más informal.
En varios pasajes de la entrevista, el mandatario apuntó contra lo que denominó “manipulación mediática” y “guerra cognitiva”, conceptos que suele utilizar para describir la presión internacional y la cobertura crítica sobre su gestión. Mientras el vehículo avanzaba escoltado por un operativo de seguridad, Maduro aprovechó para destacar obras y zonas urbanas de la capital venezolana, reforzando un mensaje de normalidad institucional.