9. No moverse lo suficiente durante el día
Un estilo de vida sedentario ralentiza el metabolismo, incluso durante el sueño.
Solución: Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad física al día para mantener tu metabolismo activo.
10. Dormir en una habitación caliente
Las habitaciones más cálidas disminuyen la actividad de la grasa parda, que desempeña un papel importante en la quema de calorías mientras duermes.
Solución: Reduzca la temperatura de su dormitorio a entre 60 y 67 °F (15 y 19 °C) para obtener resultados óptimos.
11. Patrones de sueño irregulares
Los horarios irregulares para acostarse y levantarse alteran el reloj biológico, lo que puede afectar negativamente el metabolismo de las grasas.
Solución: Mantén un horario de sueño regular, incluso los fines de semana.
12. Quedarse despierto hasta muy tarde
Las personas nocturnas tienden a picar entre horas con más frecuencia y a tener hábitos alimenticios irregulares, dos factores que contribuyen al aumento de peso.
Solución: Intenta acostarte más temprano, idealmente antes de medianoche, para favorecer tu metabolismo.
13. Comer en exceso en la cena
Las cenas copiosas sobrecargan el sistema digestivo y aumentan las probabilidades de almacenar grasa.
Solución: Optar por cenas más pequeñas y ligeras y evitar acostarse con sensación de pesadez.