Una copa por la noche puede ayudarte a relajarte, pero el alcohol interfiere con el sueño y altera las hormonas responsables de quemar grasa.
Solución: Evite el alcohol de 3 a 4 horas antes de acostarse y manténgase hidratado con agua o té de hierbas.
4. No dormir lo suficiente
La falta de sueño desequilibra las hormonas del hambre, aumentando los antojos y el apetito al día siguiente.
Solución: Priorizar entre 7 y 9 horas de sueño de alta calidad cada noche.
5. Disfrutar de dulces antes de dormir
El azúcar provoca picos de insulina y glucosa en sangre, impidiendo que se queme la grasa y favoreciendo su almacenamiento.
Solución: Intenta satisfacer tus antojos con fruta o alternativas ricas en proteínas.
6. Irse a la cama estresado
El estrés nocturno elevado aumenta los niveles de cortisol, lo que está relacionado con la grasa abdominal persistente y los trastornos del sueño.
Solución: Relájese con actividades relajantes como la respiración profunda, la meditación o los estiramientos suaves.
7. Exceso de tiempo frente a la pantalla por la noche
La luz azul que emiten los teléfonos, las tabletas o los televisores puede alterar la producción de melatonina y perturbar la calidad del sueño.
Solución: Apaga tus dispositivos al menos 30–60 minutos ante de acostarte.
8. Consumir cafeína a última hora del día
La cafeína permanece en tu organismo y puede interferir con tu sueño, incluso si no te das cuenta de inmediato.
Solución: Reduzca el consumo de cafeína después de las 3 PM y opte por café descafeinado o infusiones.