¡El PEOR ERROR que COMETEN los HIPERTENSOS! (HIPERTENSIÓN ARTERIAL)

Los somníferos, aunque existen desde hace décadas, son un mundo en sí mismos. No todos funcionan igual, ni todos son seguros para personas con hipertensión. Por ejemplo, algunos medicamentos del grupo de las benzodiacepinas relajan demasiado y pueden afectar la respiración o el ritmo cardíaco. Otros, los llamados hipnóticos no benzodiacepínicos, pareciera que ayudan más, pero tampoco están libres de riesgo, especialmente si se combinan con alcohol, antidepresivos o ciertos fármacos para la presión.

Y aquí viene algo que muchos desconocen: algunos somníferos pueden generar dependencia. No es simplemente que “te acostumbras”, sino que tu cerebro empieza a creer que sin esa sustancia no puede iniciar el proceso natural del sueño. Para alguien con hipertensión, esto es más delicado de lo que parece, porque la presión arterial necesita estabilidad. Cada noche marcada por ansiedad, miedo a no dormir o efectos secundarios del medicamento puede convertirse en un estímulo que altere el sistema cardiovascular.

Ahora bien, tampoco se trata de demonizar los somníferos. Tienen su lugar, sobre todo cuando una persona está pasando por un momento difícil, como pérdidas, estrés extremo o cambios bruscos en su vida. En esas situaciones, el cuerpo entra en un modo de alerta constante que no te permite descansar, y ahí un somnífero puede ser un puente temporal para que recuperes el ritmo. Pero siempre, absolutamente siempre, deben usarse bajo supervisión médica, especialmente si ya tienes un diagnóstico de hipertensión.

Una cosa curiosa es que muchas personas asumen que un somnífero es una solución inmediata, casi milagrosa. Lo toman esperando que el cuerpo “se apague” como quien apaga un interruptor. Pero el sueño no funciona así. El sueño es un proceso delicado que depende de hormonas como la melatonina, de la temperatura interna, del nivel de estrés, de la luz, del ruido y hasta de lo que comiste durante el día. Cuando introduces un somnífero, estás modificando ese equilibrio. Y si además tienes presión alta, tu sistema está mucho más sensible a cualquier cambio.

Algo que muchos médicos han empezado a resaltar es que no todos los problemas de sueño necesitan un medicamento. De hecho, en personas hipertensas, la primera recomendación suele ser mejorar la higiene del sueño. Eso incluye cosas simples que a veces olvidamos: evitar pantallas antes de dormir, cenar ligero, bajar las luces de la casa, practicar respiraciones profundas, mantener horarios regulares o incluso hacer pequeñas rutinas relajantes como una ducha tibia o leer algo ligero. Parecen detalles, pero el cuerpo responde a estas señales más de lo que uno cree.

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