¡El PEOR ERROR que COMETEN los HIPERTENSOS! (HIPERTENSIÓN ARTERIAL)

La relación entre la hipertensión y los somníferos es un tema del que casi nadie habla, pero que afecta silenciosamente a miles de personas. Muchas veces, quienes viven con presión arterial alta también lidian con noches interminables, vueltas en la cama y ese pensamiento repetitivo de “mañana tengo que estar bien”. Y cuando el insomnio se vuelve rutina, lo más fácil parece abrir una pastilla y buscar alivio rápido. Pero, ¿qué pasa cuando esas dos realidades se cruzan? ¿Son realmente compatibles la hipertensión y los somníferos?

Antes de responder a eso, vale la pena entender que el cuerpo no funciona por compartimientos aislados. El sueño, el corazón y la presión arterial trabajan juntos como si fueran un equipo. Si uno falla, los otros sienten el impacto. Y ahí es donde entran en juego los somníferos, que pueden ser tanto un apoyo temporal como un riesgo si se utilizan sin control o sin entender cómo afectan al organismo.

Ahora sí, entremos en materia con calma, como si estuviéramos conversando en la sala de tu casa. Empecemos por lo básico: la hipertensión es una condición que hace que las paredes de las arterias estén bajo presión constante. Eso obliga al corazón a trabajar más de la cuenta, y aunque uno no lo sienta en el día a día, es algo que va dejando huella con el tiempo. Por otro lado, el insomnio o las dificultades para conciliar el sueño no solo son molestas, sino que alteran el sistema nervioso, aumentan el estrés y pueden disparar la presión arterial en cuestión de días.

Lo interesante —y preocupante— es que estos dos problemas se alimentan mutuamente. Cuando duermes mal, tu presión sube; y cuando tu presión está alta, te cuesta más relajarte y descansar. Es como un círculo vicioso del que muchos creen que solo pueden salir con una pastilla.

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