En definitiva, ese vello que aparece en las orejas con el tiempo no es un error del cuerpo ni algo sin sentido. Se trata de una respuesta hormonal y genética completamente natural, que forma parte de los muchos cambios físicos que se presentan con el envejecimiento. Y aunque pueda no gustarte, conocer su origen te ayudará a entenderlo mejor… y quizás, a juzgarlo menos.