Durante años usé mal los bloques de inodoro sin saberlo, y la forma correcta es muy diferente a lo que todos hacemos…

Muchas personas creen que conocen perfectamente cómo usar los bloques de limpieza para el inodoro. Después de todo, parecen productos sencillos: se sacan del empaque, se cuelgan del borde del inodoro y listo. Sin embargo, lo que pocos saben es que la mayoría los ha estado utilizando de forma incorrecta durante años, reduciendo su efectividad y desperdiciando parte de sus beneficios.

El uso tradicional consiste en colgar el bloque en el borde interno del inodoro, justo donde cae el agua al tirar de la cadena. Aunque esta práctica está muy extendida, no siempre es la manera más eficiente de aprovechar el producto. De hecho, en muchos casos el bloque se disuelve demasiado rápido o no se activa correctamente en cada descarga.

 

El problema principal es el flujo del agua. Cuando el bloque no está colocado en el punto adecuado, el agua no entra en contacto directo con él de forma constante. Esto provoca que el aroma se libere de manera irregular y que los agentes limpiadores no se distribuyan bien por la taza. El resultado es un inodoro que no se mantiene fresco por tanto tiempo como debería.

La forma correcta de utilizar los bloques de inodoro es colocarlos directamente en el punto donde el agua cae con mayor fuerza, asegurándose de que el chorro los atraviese en cada descarga. En algunos modelos de inodoro, esto no está exactamente en el borde, sino un poco más hacia el interior o incluso bajo el canal por donde fluye el agua. Este pequeño ajuste puede marcar una gran diferencia.

Al colocarlos correctamente, el bloque se activa en cada descarga, liberando la cantidad justa de producto. Esto no solo mejora la limpieza, sino que también prolonga su duración. Muchas personas notan que, al cambiar la ubicación, el bloque dura varios días más, lo que se traduce en un mejor aprovechamiento del dinero.

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