Diabetes: las señales tempranas que pueden pasar desapercibidas y por qué es vital reconocerlas

A diferencia de otros problemas de salud que generan molestias inmediatas, la diabetes puede instalarse en el organismo de forma discreta. En su fase inicial, el cuerpo puede estar lidiando con niveles alterados de glucosa sin que la persona lo note. Sin embargo, con el tiempo, empiezan a aparecer indicadores que merecen atención. Uno de los más característicos es el aumento en la necesidad de orinar con frecuencia, conocido como poliuria. Cuando la glucosa se acumula en la sangre por encima de lo normal, los riñones trabajan más para eliminarla, lo que provoca que la persona acuda al baño más veces de lo habitual.

Junto con esto, suele surgir una sed excesiva, o polidipsia, ya que el organismo busca reponer el líquido que está perdiendo. Otra señal común es la hambre constante, llamada polifagia, que aparece porque las células no logran utilizar correctamente la glucosa como fuente de energía. Esta combinación de síntomas puede confundirse con agotamiento, estrés o malos hábitos de sueño, por lo que muchas veces no se relaciona de inmediato con un problema metabólico.

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