- Independencia: tiene su mundo, sus intereses y su ritmo.
- Sabe poner límites: eso genera respeto… y deseo.
- Cuida de sí misma: no por otros, sino porque se valora.
En las relaciones
- No compite, complementa.
- Sabe dar afecto sin perderse a sí misma.
- Experiencia: sabe lo que funciona y lo que no, sin juegos innecesarios.
En resumen:
Una mujer madura vuelve loco a un hombre no por lo que hace para agradar, sino por lo cómoda y auténtica que es siendo ella misma.
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