La verdad es esta: el alma no mide el amor en kilómetros ni en flores. Lo siente en cada pensamiento, en cada lágrima, en cada recuerdo.
Puedes honrar a alguien encendiendo una vela en casa, hablando con él en silencio, rezando, mirando una foto o simplemente recordándolo con cariño. Todas estas cosas conmueven el alma con la misma fuerza que una visita a la tumba.
El verdadero propósito del cementerio
El cementerio no es para los muertos.
Es para los vivos.
Es un espacio donde podemos procesar el duelo, despedirnos, llorar, hablar y sanar. No es una obligación espiritual, sino una herramienta emocional.
El alma del difunto no necesita que te vayas.
Pero puede que necesites ir…o no.
Y ambas decisiones son respetables.
El vínculo que nunca se rompe
Nuestros seres queridos continúan su evolución en otro plano. Pero permanecen conectados a nosotros por un hilo invisible de recuerdos, emociones y amor.