- Bate las yemas con el azúcar hasta que estén ligeras y esponjosas.
- Aparte, bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal y, si lo deseas, unas gotas de zumo de limón para estabilizarlas.
- Incorpora suavemente las claras batidas a las yemas, mezclando de abajo hacia arriba.
- Añade la harina de arroz tamizada, cuidando de no desinflar la mezcla.
- Forma los bizcochos sobre una bandeja con papel de hornear utilizando una manga pastelera.
- Espolvorea con azúcar glas y hornea en horno precalentado a 180 °C durante 10–12 minutos, hasta que estén dorados pero suaves al tacto.
El montaje perfecto
El montaje del tiramisú también es importante. Sigue estos pasos para conseguir un postre bien equilibrado:
- Sumerge rápidamente los bizcochos en el café frío sin azúcar.
- Colócalos en una fuente, formando una capa compacta.
- Cubre con una generosa capa de crema de mascarpone.
- Repite la operación alternando bizcochos y crema.
- Finaliza con una capa abundante de cacao amargo tamizado.
Cannavacciuolo recomienda dejar reposar el tiramisú en el refrigerador durante al menos 12 horas, preferiblemente toda la noche. Esto permite que los sabores se integren y la crema adquiera la textura ideal.
Consejos del chef para un tiramisú de calidad de restaurante
- Usa huevos muy frescos, preferiblemente ecológicos.
- No añadas nata montada: aligera la textura, pero cambia el sabor tradicional.
- Sirve el tiramisú en porciones individuales para un efecto elegante y gourmet.
- Para un toque especial, ralla un poco de chocolate negro por encima antes de servir.
Preparar tiramisú como el chef Cannavacciuolo no es difícil, pero sí requiere atención, paciencia e ingredientes selectos.
El secreto de batir las claras por separado hace que este postre sea suave, equilibrado y nada pesado.
Perfecto para sorprender al final de una comida o para una ocasión especial, este tiramisú se convertirá en una de tus recetas favoritas