Pero aquí viene lo interesante: dos plantas que seguramente tienes en la cocina o en el mercado más cercano llevan siglos siendo aliadas de nuestras abuelas para sentirse más cómodas en su propio cuerpo. Y la ciencia moderna empieza a explicar por qué funcionan tan bien juntas. Quédate hasta el final porque te voy a compartir una receta tradicional súper sencilla (y deliciosa) que muchísimas personas están usando hoy en día con muy buenos resultados.
¿Por qué hierbabuena y romero son el dúo favorito de nuestras abuelas?
La hierbabuena (Mentha spicata) y el romero (Rosmarinus officinalis) son dos aromáticas que crecen fácil en cualquier maceta y que desde la época prehispánica ya se usaban en temazcales y remedios caseros.
Lo increíble es que hoy estudios publicados en revistas como Journal of Ethnopharmacology y Phytotherapy Research confirman que ambas plantas tienen compuestos bioactivos con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes naturales. Por ejemplo:
- El mentol y el carvone de la hierbabuena ayudan a relajar la musculatura lisa.
- El ácido rosmarínico y el carnosol del romero son potentes antioxidantes que combaten el estrés oxidativo cotidiano.
- Juntas potencian sus efectos, algo que en fitoterapia se conoce como “sinergia herbal”.
Pero eso no es todo…
Beneficios que más se mencionan cuando combinas hierbabuena + romero
Personas que los usan de forma constante suelen comentar que notan:
- Mayor flexibilidad al levantarse por las mañanas
- Menos sensación de pesadez en piernas y espalda después del trabajo
- Mejor humor gracias al aroma refrescante que levanta el ánimo
- Sensación de calor agradable en la zona donde se aplican
- Sueño más reparador (¡el romero es famoso por eso!)
Y aquí viene la parte que más te va a gustar…
Receta tradicional mexicana: Aceite de hierbabuena y romero para masaje (paso a paso)
Esta preparación la aprendí de mi tía Rosa en Puebla y ahora la comparten miles de mamás en grupos de WhatsApp. Es 100% natural y huele delicioso.
Ingredientes (te rinde para 1 mes aprox.):
- 1 taza de hojas frescas de hierbabuena (bien lavadas)
- ½ taza de romero fresco (solo las hojitas)
- 500 ml de aceite de oliva virgen extra o aceite de almendra dulce
- 1 frasco de vidrio oscuro con tapa (esterilizado)
Paso a paso (toma solo 15 minutos + tiempo de reposo):
- Lava muy bien las hierbitas y déjalas secar completamente sobre un paño limpio (¡importante que no quede humedad!).
- Coloca las hojas en el frasco de vidrio sin apretar demasiado.
- Calienta el aceite a baño maría (nunca directo en la estufa) hasta que esté tibio (como temperatura de bebé).
- Vierte el aceite tibio sobre las hierbas hasta cubrirlas completamente.
- Tapa y deja macerar en un lugar oscuro y fresco por 15-21 días. Cada 2 días agita el frasco suavemente.
- Pasado el tiempo, cuela con una manta de cielo o colador fino y guarda en el mismo frasco oscuro.
Listo. Ya tienes tu aceite mágico.