Carlota de Limón

La Carlota de Limón es el postre frío que nunca falla: cremosa, cítrica y con el toque nostálgico de las galletas María. Se prepara en minutos y se convierte, tras un buen reposo en la nevera, en un bocado sedoso que equilibra dulzor y frescor. Ideal para celebraciones o para coronar una comida sin complicaciones, su textura suave y su aroma a limón la vuelven irresistible. Además, no requiere horno y se monta por capas, así que es perfecta para principiantes y para quienes buscan resultados espectaculares con poco esfuerzo.

1. Enfría la leche evaporada y el zumo de limón al menos 30 minutos antes; así la crema espesa mejor con la acidez.

2. En un bol grande, bate la leche evaporada fría 30–60 segundos hasta que esté ligeramente espumosa. Incorpora la leche condensada y mezcla suave.
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3. Agrega el zumo de limón poco a poco, en hilo, sin batir en exceso: al contacto, la mezcla espesará. Añade la ralladura y la pizca de sal; reposa 10 minutos para que tome cuerpo.

4. Forra un molde de 22 × 22 cm con film, dejando excedente para desmoldar fácil. Extiende una fina capa de crema en la base para “pegar” la primera capa de galletas.

5. Mezcla en un plato la leche entera con la vainilla. Sumerge cada galleta 1–2 segundos (solo un toque; si se empapan demasiado, se rompen) y colócalas formando una capa completa.

6. Cubre con una capa de crema (3–4 cucharadas), nivela con espátula y repite alternando galletas y crema hasta agotar, terminando con crema. Golpea suavemente el molde para eliminar burbujas.

7. Cubre con film y refrigera mínimo 4–6 horas (ideal, toda la noche) para que las galletas se hidraten y la crema cuaje bien.

8. Desmolda tirando del film, decora con más ralladura de limón y corta con cuchillo caliente y seco para porciones limpias. Conserva refrigerada hasta el momento de servir.

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