Si experimenta algunos de estos síntomas a la vez, tome medidas. No los atribuya al estrés ni a la edad. Consulte a un médico y hágase una prueba de función hepática. Cuanto antes se detecte la cirrosis, más se podrá hacer para detener, o incluso revertir parcialmente, el daño.
¿Quiénes están en riesgo?
Cualquiera puede desarrollar cirrosis, pero las siguientes personas tienen un riesgo particularmente alto:
consumidores habituales de alcohol;
personas con hepatitis B o C;
pacientes con esteatosis hepática;
personas con enfermedades hepáticas metabólicas o autoinmunes;
personas expuestas a sustancias químicas tóxicas durante mucho tiempo o que toman medicamentos que dañan el hígado.
Cómo proteger tu hígado antes de que sea demasiado tarde:
Reduce –o mejor aún, elimina– tu consumo de alcohol.
Adopta una dieta equilibrada: menos grasas saturadas, más frutas, verduras y cereales integrales.
Haga ejercicio con regularidad y mantenga un peso saludable.
Vacúnese contra la hepatitis.
Controle sus pruebas de función hepática si está tomando medicamentos potencialmente tóxicos.
Conclusión