Te sientes constantemente agotado, incluso después de dormir lo suficiente? Este es uno de los primeros síntomas más comunes. Bajo estrés, el hígado no regula la energía correctamente, lo que te deja constantemente cansado y débil.
2. Pérdida de apetito
: ¿Sueles saltarte comidas o te sientes lleno después de solo unos bocados? Es posible que tu hígado no esté descomponiendo ni absorbiendo los nutrientes correctamente.
3. Náuseas o vómitos