Mollejas de pollo: un superalimento olvidado que vale la pena redescubrir

Aunque muchas veces son ignoradas o consideradas un corte menor, las mollejas de pollo tienen un perfil nutricional que sorprende. Además de ser económicas y versátiles en la cocina, aportan importantes beneficios para la salud si se consumen correctamente y con moderación.

Estas pequeñas piezas del sistema digestivo del pollo son altamente ricas en proteínas de calidad, esenciales para la reparación muscular y la saciedad. También contienen zinc, un mineral clave para fortalecer el sistema inmunológico, mantener la piel sana y apoyar funciones cognitivas. Su contenido en hierro hemo —el tipo de hierro que el cuerpo absorbe más fácilmente— es ideal para prevenir la fatiga y la anemia. Además, destacan por su aporte de vitaminas del complejo B, en especial B12, fundamental para el sistema nervioso y la producción de glóbulos rojos.

Sin embargo, como todos los alimentos de origen animal, las mollejas deben consumirse con cierta moderación, ya que son ricas en colesterol. Aunque hoy se sabe que el colesterol dietético no influye tanto como antes se creía, sigue siendo un factor a tener en cuenta en personas con problemas cardiovasculares.


Preparación básica:

Antes de cocinarlas, limpia bien las mollejas bajo agua fría. Retira cualquier membrana plateada o grasa visible. Luego, hiérvelas durante 15-20 minutos en agua con sal, una hoja de laurel y granos de pimienta. Este paso elimina impurezas y ablanda la carne para que esté lista para otras preparaciones.


Receta 1: Mollejas salteadas al vino blanco y hierbas

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