Asimismo, no hay que olvidar que las lesiones deportivas, los desgarros musculares o incluso las caídas pueden ser desencadenantes de este dolor. En jóvenes y personas activas físicamente, los microtraumatismos repetitivos suelen estar detrás de la aparición de molestias en esta articulación.
El dolor de cadera también puede ser una señal de problemas en la columna lumbar. Cuando los nervios de la zona baja de la espalda se comprimen, el malestar puede trasladarse hacia la cadera, dando la impresión de que el origen está allí cuando en realidad la causa principal se encuentra en la espalda.
En mujeres, algunas condiciones como la displasia de cadera (desarrollo anormal de la articulación) o los cambios estructurales durante el embarazo pueden generar molestias temporales o permanentes.
Dado que el dolor puede tener tantas explicaciones diferentes, es fundamental prestar atención a la duración, intensidad y localización de la molestia. Un dolor que aparece de forma ocasional después del ejercicio podría no ser preocupante, mientras que aquel que persiste por semanas o que impide realizar movimientos básicos requiere de una evaluación médica.