Qué hacer: Los antihistamínicos pueden aliviar los síntomas leves, pero si la reacción incluye hinchazón de labios, lengua o vías respiratorias, busque atención médica inmediata. Identificar y evitar el alérgeno es clave para el control a largo plazo.
4. Infecciones por hongos: cuando la humedad genera problemas
Las infecciones fúngicas, como la tiña, el pie de atleta y las infecciones por levaduras, proliferan en ambientes cálidos y húmedos. Son comunes en personas que sudan mucho o usan ropa ajustada y no transpirable.

Los síntomas pueden incluir:
- Manchas rojas, circulares y con picazón, con bordes elevados
- Piel descamada o agrietada
- Sensación de ardor o escozor
- A menudo aparece en los pies, la ingle o las axilas.
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Qué hacer: Mantenga la piel seca y limpia, use cremas o polvos antimicóticos y evite compartir objetos personales. Las infecciones persistentes o graves pueden requerir tratamiento con receta médica.
5. Hiperhidrosis: cuando la sudoración se vuelve excesiva
La hiperhidrosis es una afección caracterizada por una sudoración excesiva que excede la necesaria para regular la temperatura. Puede afectar zonas específicas (como manos, pies o axilas) o ser más generalizada.

Síntomas comunes:
- Sudoración persistente, incluso en ambientes fríos.
- Irritación o irritación de la piel debido a la humedad constante.
- Mayor riesgo de infecciones cutáneas fúngicas o bacterianas
- Puede causar angustia emocional o social.
Qué hacer: Existen antitranspirantes de eficacia clínica, medicamentos orales, inyecciones de bótox e incluso opciones quirúrgicas según la gravedad. Un dermatólogo puede orientarle hacia la mejor solución.