Protegiendo su cerebro: Dieta y medidas proactivas
El camino hacia la mitigación del riesgo de demencia relacionada con la medicación implica medidas proactivas centradas en el control de la medicación, la dieta y los cambios en el estilo de vida.
1. Revisión y desprescripción de medicamentos
Este es el paso más crucial. Los médicos, y a menudo, con mayor eficacia, los farmacéuticos, deben revisar y ajustar periódicamente la medicación, especialmente en pacientes mayores, para garantizar que solo tomen lo realmente necesario.
Desprescripción: Esta práctica clínica implica la reducción o suspensión sistemática de medicamentos que ya no son beneficiosos o que podrían ser perjudiciales. Requiere la orientación de un médico, pero los pacientes deben iniciar la conversación preguntando: “¿Podemos reducir o suspender este medicamento de forma segura?”.
Consulta con el farmacéutico: Los farmacéuticos son expertos en interacciones farmacológicas. Programe una revisión completa de sus medicamentos con su farmacéutico local para identificar posibles conflictos y recetas innecesarias.
2. Terapias alternativas
Siempre que sea posible, considere tratamientos no farmacológicos para problemas comunes. Las afecciones crónicas que suelen provocar polifarmacia, como el insomnio, la ansiedad y el dolor crónico, responden muy bien a las intervenciones no farmacológicas.
Insomnio y ansiedad: en lugar de depender de benzodiazepinas o fuertes ayudas anticolinérgicas para dormir, considere la terapia cognitivo conductual para el insomnio (TCC-I) , técnicas de manejo del estrés y la práctica de una estricta higiene del sueño.
Dolor crónico: la fisioterapia, el ejercicio, el masaje y la acupuntura a menudo pueden controlar el dolor a largo plazo sin efectos secundarios cognitivos.
3. Una dieta más saludable para el cerebro
Un aspecto clave que a menudo se pasa por alto al hablar del riesgo de los medicamentos es el papel fundamental de la dieta. Comer mal y consumir alimentos altamente procesados crea la inflamación subyacente y el daño vascular que hace que el cerebro sea más vulnerable a los efectos negativos de los fármacos.
Las investigaciones muestran que una dieta rica en alimentos integrales y sin procesar puede ayudar a mantener el buen funcionamiento del cerebro y reducir el riesgo de padecer demencia al:
Potenciación del BDNF: El factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) es una proteína que promueve el crecimiento de nuevas neuronas y sinapsis. Las dietas ricas en omega-3 y polifenoles (presentes en la dieta mediterránea) aumentan el BDNF.
Reducción de la inflamación crónica: Las dietas ricas en azúcar refinada y grasas pobres alimentan la inflamación sistémica, mientras que las dietas centradas en frutas, verduras y grasas saludables (como la dieta mediterránea o un enfoque cetogénico simple ) ayudan a calmarla.
Apoyo a las mitocondrias: una dieta limpia y rica en nutrientes proporciona a las centrales energéticas del cerebro (mitocondrias) el combustible limpio que necesitan para funcionar de manera óptima.
Mi mayor sugerencia es que te informes a fondo sobre este tema. Lee libros, consulta con nutricionistas certificados y domina la práctica de estos planes de alimentación saludable.4. Educación y Concientización
Los pacientes y sus cuidadores deben convertirse en consumidores informados de la atención médica. No se queden callados. Es necesario que conozcan los riesgos cerebrales de los medicamentos que toman y se les anime a buscar alternativas.
Haga preguntas directas: “¿Este medicamento tiene efectos anticolinérgicos?” o “¿Cómo podría interactuar con los otros cinco medicamentos que estoy tomando?”
Mantenga una lista maestra: mantenga una lista actualizada de todos los medicamentos, suplementos y medicamentos de venta libre que toma y llévela a cada cita con el médico.
Lamentablemente, hoy en día, es raro encontrar a una persona mayor que no tome múltiples medicamentos. Quienes sí llevan vidas excepcionalmente saludables, mantienen un peso normal, duermen bien y se mantienen funcionalmente sanos, a menudo atribuyen su éxito a una larga vida evitando fármacos innecesarios y priorizando alimentos integrales y limpios. Los datos sugieren que muchos que fallecieron mucho antes o enfermaron gravemente, a menudo pasaron décadas deteriorándose gradualmente por la ingesta excesiva de sustancias químicas y una dieta altamente perjudicial, y luego, aparentemente de repente, la demencia y otras enfermedades graves finalmente se manifiestan. Es hora de actuar.