Entre los síntomas nocturnos más frecuentes se encuentran:
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Poliuria nocturna: esa necesidad frecuente de orinar durante la noche, como un grifo que gotea, puede indicar un exceso de azúcar en la sangre que los riñones intentan eliminar.
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Sed excesiva: beber un vaso de agua antes de dormir es normal, pero despertarse varias veces con la garganta seca puede revelar una hiperglucemia.
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Sudores nocturnos: transpirar en exceso sin razón aparente puede estar relacionado con una hipoglucemia (bajada repentina del azúcar en la sangre).
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Hambre nocturna: un apetito repentino y voraz en medio de la noche podría señalar un desequilibrio de la glucosa.
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Insomnio y despertares frecuentes: un cerebro privado de un equilibrio glucémico adecuado tiene más dificultades para alcanzar un sueño profundo y reparador.