
Días 1-2: El Renacer de la Hidratación
Lo primero que notas es la textura: espesa, un poco pegajosa, con ese olor terroso tan característico. No huele a perfume caro, porque no lo es. Es puro.
Al aplicarlo en codos, talones o rodillas, no se evapora como las cremas comunes. Se queda ahí, creando una barrera que atrapa la humedad natural de la piel durante horas.
Muchas personas reportan que, después de solo dos noches, esa sensación de “piel de papel” empieza a desaparecer. Los codos agrietados se suavizan, los talones dejan de doler al pisar. Es como si la piel volviera a respirar.
Pero eso es solo el comienzo…

Días 3-4: Cejas, Pestañas y el Brillo en la Mirada
Con la edad, las cejas y pestañas se adelgazan y pierden fuerza. La mirada se ve cansada, sin expresión.
Aplicar una gotita de aceite de ricino con un hisopo antes de dormir alimenta directamente los folículos. No es inmediato, pero al tercer o cuarto día los pelitos existentes se sienten más fuertes, más oscuros.
María, una maestra jubilada de 62 años de Guadalajara, nos contó: “Pensé que mis cejas ya no volverían. Al cuarto día no había nuevos pelos, pero los que quedaban parecían haber revivido. Mi mirada cambió por completo”.
Y no, no es peligroso para los ojos si lo haces con cuidado (más adelante te explico cómo).
Días 5-6: Alivio en Articulaciones y Mejor Sueño
Este es el beneficio que más sorprende a la gente mayor de 50.
El ácido ricinoleico tiene propiedades antiinflamatorias naturales. Al masajearlo tibio en rodillas, manos o espalda baja, muchas personas sienten un alivio profundo, como si el dolor se “descongelara”.