El colesterol alto es un problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo. A menudo se le llama el enemigo silencioso, porque no suele causar síntomas evidentes hasta que provoca complicaciones graves como enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares o problemas arteriales. Conocerlo y controlarlo a tiempo puede marcar la diferencia en la salud a largo plazo.
¿Qué es el colesterol?
El colesterol es una sustancia grasa que nuestro cuerpo necesita para producir hormonas, vitamina D y ácidos biliares que ayudan a digerir las grasas. Sin embargo, cuando los niveles se elevan demasiado, puede acumularse en las arterias, formando placas que dificultan el flujo sanguíneo y aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Existen dos tipos principales:
- Colesterol LDL (“malo”): Su exceso se deposita en las arterias.
- Colesterol HDL (“bueno”): Ayuda a eliminar el exceso de colesterol de las arterias.
Factores de riesgo
Varios hábitos y condiciones aumentan la probabilidad de desarrollar colesterol alto:
- Alimentación poco saludable: Alto consumo de grasas saturadas y trans.
- Sedentarismo: La falta de actividad física favorece la acumulación de grasas.
- Obesidad: Especialmente grasa abdominal.
- Edad y genética: Personas mayores o con antecedentes familiares de colesterol alto.
- Tabaquismo y alcohol: Pueden alterar los niveles de colesterol y la salud arterial.
Señales que podrían indicar colesterol alto
El colesterol elevado no suele mostrar síntomas claros, pero algunos signos indirectos pueden aparecer con el tiempo:
- Dolor en el pecho o palpitaciones.
- Fatiga y falta de aliento al hacer esfuerzo.
- Aparición de depósitos amarillos alrededor de los ojos o en la piel (xantomas).
La única forma confiable de detectarlo es mediante análisis de sangre regular, recomendados al menos una vez al año para adultos.
Cómo mantener el colesterol bajo control
- Alimentación equilibrada: Consumir frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva o el aguacate.
- Actividad física regular: Al menos 30 minutos al día de ejercicio moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
- Evitar el tabaco y moderar el alcohol: Estos hábitos ayudan a proteger el corazón y los vasos sanguíneos.
- Control de peso: Mantener un peso saludable reduce la carga sobre el corazón y mejora el perfil lipídico.
- Revisiones médicas periódicas: Permiten detectar cambios a tiempo y aplicar medidas preventivas o medicamentos si es necesario.
Conclusión
El colesterol alto es un enemigo silencioso que puede pasar desapercibido durante años, pero con cambios en el estilo de vida y revisiones médicas regulares, es posible prevenir complicaciones graves. Adoptar hábitos saludables no solo protege el corazón, sino que también mejora la calidad de vida a largo plazo.