La forma en que tratamos a nuestros seres queridos después de la muerte ha sido un tema de interés y debate durante siglos. La cremación es una práctica que ha crecido en popularidad, pero muchas personas se preguntan qué dice la Biblia al respecto y si es compatible con la fe cristiana.
En la Biblia, no existe un mandato explícito que prohíba la cremación. En la antigüedad, las culturas y religiones tenían diferentes formas de manejar los cuerpos: enterramiento, cremación o entierro en tumbas familiares. En algunos relatos del Antiguo Testamento, se mencionan cremaciones como resultado de castigos divinos, pero no como norma religiosa general. Por ejemplo, algunos textos narran que ciertos pueblos practicaban la cremación, pero no necesariamente se dictaminaba como moralmente correcta o incorrecta para los israelitas.
El Nuevo Testamento, por su parte, tampoco establece un mandato específico sobre cómo debe tratarse el cuerpo después de la muerte. Lo que sí resalta es la resurrección y la esperanza en la vida eterna, más que el método físico de disposición del cuerpo. Esto ha llevado a muchos líderes cristianos a afirmar que la cremación no contradice la fe, siempre que se realice con respeto y dignidad.
Existen algunas consideraciones importantes que muchos creyentes toman en cuenta: