El corazón es otro órgano que suele mencionarse en este contexto. Dormir sobre el lado derecho puede modificar ligeramente la forma en que el corazón se posiciona dentro del pecho. Aunque para la mayoría de las personas esto no representa un riesgo, algunos expertos sugieren que quienes tienen ciertas afecciones cardíacas podrían sentirse más cómodos durmiendo sobre el lado izquierdo, ya que esta postura facilita la circulación y la respiración en determinados casos.
Sin embargo, no todo es negativo. Dormir sobre el lado derecho también puede ofrecer beneficios a ciertas personas. Por ejemplo, quienes sufren de ronquidos leves o apnea del sueño pueden experimentar una mejora al dormir de lado en lugar de boca arriba. Además, esta postura puede ayudar a reducir la presión sobre la espalda baja si se acompaña de una buena alineación corporal.
Es importante destacar que no existe una postura universalmente perfecta para todos. La edad, el estado de salud, el peso corporal y hasta los hábitos diarios influyen en cómo el cuerpo responde a una posición específica al dormir. Por eso, escuchar las señales del propio cuerpo es clave para encontrar la postura más adecuada.
Los especialistas en descanso recomiendan prestar atención a cómo te sientes al despertar. Si notas rigidez, fatiga o molestias recurrentes, puede ser útil probar pequeños cambios, como alternar de lado, usar una almohada ergonómica o mejorar la calidad del colchón. Estos ajustes simples pueden marcar una gran diferencia en el bienestar general.
En conclusión, dormir sobre el lado derecho puede tener un impacto impredecible en la salud, ya que sus efectos varían de una persona a otra. Lo más importante es priorizar un sueño reparador, cómodo y constante. Comprender cómo influyen nuestras posturas al dormir nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y a cuidar mejor de nuestra salud a largo plazo.