Dormir bien es una de las bases fundamentales para mantener una buena salud física y mental. Sin embargo, no solo importa cuántas horas dormimos, sino también la postura que adoptamos al descansar. Entre las posiciones más comunes se encuentra dormir de lado, especialmente sobre el lado derecho, una práctica que muchas personas realizan sin pensar en sus posibles efectos a largo plazo.
Dormir sobre el lado derecho puede resultar cómodo y natural para algunos, pero diversos especialistas en bienestar y descanso señalan que esta posición puede tener efectos variables y, en algunos casos, inesperados en el organismo. No se trata de afirmar que sea una postura perjudicial para todos, sino de entender cómo puede influir de manera distinta según cada persona.
Uno de los aspectos más comentados es la relación entre la postura al dormir y el sistema digestivo. Al descansar sobre el lado derecho, el estómago y el esófago quedan en una posición que puede favorecer el reflujo gástrico en personas sensibles. Esto puede traducirse en una sensación de acidez o incomodidad durante la noche, lo que a su vez afecta la calidad del sueño y el descanso profundo.
Por otro lado, el sistema circulatorio también puede verse influenciado por la postura al dormir. Dormir de lado suele ser mejor que hacerlo boca abajo, pero el lado derecho puede ejercer una ligera presión sobre ciertos órganos internos. En algunas personas, esto puede generar una sensación de pesadez al despertar, especialmente si se combina con colchones o almohadas poco adecuados.