4. Falta de motivación:
Los cambios mentales y emocionales también pueden provocar debilidad en las piernas. La jubilación, la depresión o la pérdida de un ser querido pueden dejarte sin motivación para mantenerte activo.
Si tu rutina cambia después de salir del trabajo, podrías dejar de moverte tanto, lo que te debilita. Es importante buscar ayuda y construir una red de apoyo.
Hacer ejercicio con un amigo, unirse a un grupo de fitness para personas mayores o apoyarse en la familia puede brindarle aliento y un sentido de comunidad para seguir adelante.
Recordatorios clave:
Aunque la debilidad en las piernas es común con la edad, suele ser reversible. Mantenerse activo es la mejor defensa contra la pérdida muscular y otros problemas relacionados.
Abordar cualquier problema de salud crónico y cuidar la salud de la espalda también es importante. Por último, contar con apoyo emocional y motivación marca una gran diferencia.
Ejercicios sencillos en casa:

- Levantarse de una silla: Practique levantarse de una silla y volver a sentarse lentamente para fortalecer las piernas. Si le resulta difícil, use una silla más alta o coloque un cojín en el asiento y vaya aumentando gradualmente hasta lograrlo sin usar las manos.
- Estocadas: Trabajan cada pierna individualmente y desafían tu equilibrio. Da un paso hacia adelante, baja suavemente la rodilla trasera e impúlsate para levantarte. Sujétate a una superficie si es necesario.
- Caminar: Caminar es sencillo pero eficaz. Empieza en terreno llano, usando un bastón o un andador si necesitas estabilidad. Aumenta gradualmente y prueba pequeñas cuestas o senderos cuando te sientas seguro.
Recuerda siempre: cualquier movimiento es mejor que nada, y la constancia es la clave para mantener las piernas fuertes y conservar tu independencia a medida que envejeces. Si no sabes por dónde empezar, no dudes en pedir ayuda a un médico, fisioterapeuta o un amigo que te apoye. ¡Tu yo del futuro te lo agradecerá!